Un blog de exploración de la cultura contemporánea a través de la moda, los estilos de vida y la sexualidad.

VIOLENCIA SEXUAL

VIOLENCIA SEXUAL

La violencia en el país lamentablemente no cesa y es importante estar preparados para saber qué hacer y cómo actuar si nos toca vivir una situación así, o de igual manera si conocemos a alguien que lo esté viviendo para saber cómo poderla/o orientar y acompañar.

En cualquier ámbito estamos vulnerables, ya sea en la oficina o hasta en nuestro propio hogar, podemos ser víctimas de algún tipo de violencia.

En esta ocasión hablaremos específicamente de la violencia sexual.

La violencia sexual puede abarcar muchos aspectos y es normal que pueda generar confusiones en sus términos. Para ello, es importante dejarlos lo más claro posible:

  • Acoso sexual: consiste en la presencia de intimidaciones e insinuaciones con índole sexual, ya sea verbalmente, corporalmente, escrito o por algún otro medio, que te haga sentir incómoda/o u ofendida/o ya que no lo deseas. Incluye que alguien te haga preguntas acerca de tu vida sexual o tus fantasías sexuales, y que tú no desees compartir con esa persona. También los gestos, sonidos, miradas o discursos que te hagan sentir incómoda/o. Esto puede llevarse a cabo en lugares como en la calle, escuelas, lugares de trabajo (con compañeros/as, donde no hay una relación jerárquica), o dentro de la propia casa o familia.
NO es NO
NO es NO
  • Hostigamiento sexual: son acciones de acoso sexual pero que se llevan a cabo por medio de ejercicios de poder, como serían en los ámbitos laborales, escolares o cualquier otro en donde existan jerarquías. Por ejemplo, manipular a alguien para que acceda a tener intimidad, a cambio de mantener su empleo. O realizar comentarios inapropiados escudándose en el papel de ser el/la profesor/a.
  • Abuso sexual: es acceder al cuerpo de otra persona sin su consentimiento sin llegar al acto sexual o penetración, puede existir o no violencia física. Incluye cuando se abusa de alguien que se encuentra física o intelectualmente en desventaja, como menores de edad, personas con alguna discapacidad o que se encuentren bajo el efecto de alguna droga o alcohol, o simplemente que se encontraba durmiendo, ya que ninguno de ellos se encuentra en condición física y/o psicológica de decidir ni manifestar su inconformidad con el acto. También incluye obligar a una persona a observar un acto sexual, o a exhibir su cuerpo o partes de su cuerpo sin su consentimiento.
  • Violación sexual: es la penetración vaginal, anal u oral con el pene y/o cualquier otro tipo de órgano u objeto usando la fuerza o la intimidación. En muchas ocasiones, se ve involucrada la violencia física, pero es importante recordar que no todas las violaciones dejan lesiones físicas evidentes, muchas veces la violación se realiza bajo chantajes o violencia psicológica, como en el caso de abuso a menores o entre parejas estables o casadas. ¡Si no te apetece intimar con alguien, sea tu pareja, familiar o desconocido, nada justifica que suceda!

También es normal no poder asimilar lo sucedido en un principio, o no saber cómo actuar en el momento. Una vez pasado el abuso, es común que te cuestiones a ti mismo/a o que pienses que pudiste haber hecho (o no haber hecho) muchas cosas para poder evitarlo.

Recuerda, el único culpable es el agresor.

Es normal pensar todo eso, pero no olvides que nada de eso fue tu culpa y te encontrabas en una situación de desventaja. Y que la única persona que actuó de manera incorrecta es el agresor/a. Lo único que te corresponde a ti ahora es cuidar de tu salud física y mental, para sobrellevar este lamentable hecho de la mejor manera, y que existan las menos consecuencias posibles.

Las consecuencias de haber sobrevivido una situación de violencia sexual impactan en las siguientes esferas:

Física.- muchas veces puede existir violencia física de por medio, pueden existir golpes, ataduras, quemaduras, mutilaciones, entre otras lesiones; hasta resultar en una infección de transmisión sexual o un embarazo no deseado.

Psicológica.- esta generalmente es la esfera más compleja ya que en el momento trae muchos sentimientos a flote como culpa, enojo, impotencia y/o negación. Posterior al hecho puede traer como consecuencia distintos trastornos, como el trastorno por estrés postraumático, trastornos del sueño, de la alimentación, además de depresión y ansiedad. Por mencionar los más comunes. Además de que muchos de ellos se llegan a manifestar muchos años después.

Social.- en la sociedad en la que vivimos, lamentablemente todavía existen muchos prejuicios acerca de la violencia sexual, y aún se señala a quien resulta ser víctima y no al agresor/a, afectando la imagen y la aceptación social.

Económica.- impacta a la economía de la víctima al tener que solventar gastos médicos y psicológicos, sobre todo si no se cuenta con un seguro de gastos médicos.

En primer lugar es importante acudir a tu instancia más cercana de salud (procura ir acompañada/o de alguien de tu confianza, de preferencia) para la atención médica inmediata. Esto es importante pues las primeras horas de atención después de una situación de violación sexual son vitales.

“Fui víctima de violación sexual, ¿a dónde me dirijo?”

Los casos de violación son considerados urgencias médicas. ¿Por qué?

Al existir probabilidad de posibles de lesiones internas y/o externas  y contacto sexual (generalmente sin protección), se incrementa el riesgo de contagio del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y otras infecciones de transmisión sexual (ITS). Además de riesgo de embarazo no deseado en el caso de las mujeres. Y en estos casos, cada hora que pasa tiene mucha importancia:

  • Dentro de las primeras 72 horas, en la atención médica se buscará evitar el contagio de VIH y otras ITS, por lo que se te proporcionará la opción de tomar medicamentos antirretrovirales para evitar posibles contagios. El personal médico te explicará los beneficios y los riesgos de la situación, la decisión de tomarlos o no será solo tuya. Siéntete libre de preguntar todas las veces que lo necesites, hasta que te sientas completamente segura/o de tu decisión.
  • En las primeras 120 horas se buscará evitar un embarazo no deseado por causa de una violación, en el caso de las mujeres. El personal de salud te asesorará sobre cuáles son tus opciones. Se te proporcionará la opción de ingerir una pastilla de anticoncepción de emergencia. Una vez más, la decisión la tomarás solamente tú, basado en tus necesidades y tus convicciones. Nadie puede ni deberá manipular información para influir en tus decisiones.

Bajo toda circunstancia, tienes el derecho de ser informada/o acerca de los procedimientos y asesoría médica que se te proporciona.

No tengas miedo de preguntar, es importante sentirte acompañado/a.

Aun cuando físicamente te sientas bien, o no notes alguna lesión evidente, es importante que acudas lo más pronto posible a la atención médica. En estos casos, las acciones de prevención para preservar la salud son elementales.

Otro motivo de peso para acudir cuanto antes a la atención es para resguardar la evidencia médico-legal.

Ya sea en instancias legales o médicas, se te brindará la opción de denunciar el hecho. De nuevo la decisión es solo tuya.

Si han pasado más de 120 horas desde el momento de abuso, aun así es recomendable acudir a instancias de salud y/o legales para dar a conocer la situación y se te brinde la atención necesaria.

Siempre se te deberá asegurar tu seguridad y salud como prioridad.

“Fui víctima de violación sexual y ahora estoy embarazada, ¿cuáles son mis opciones?”

Si ya te encuentras en estado de embarazo y fue por causa de una violación, puedes acercarte a las instancias de salud y justicia de tu localidad para conocer las opciones con las que cuentas.

El personal deberá orientarte, dependiendo de la semana de gestación en la que te encuentres, sobre tus opciones. Recuerda que sólo tú puedes decidir sobre tu cuerpo.

“¿Y si fui víctima de otro tipo de violencia sexual?”

Ya sea acoso, hostigamiento o abuso sexual, lo ideal es que no permanezca en silencio y sea denunciado. Acércate a tus autoridades locales para asesorarte.

También coméntalo con alguien de tu confianza para que puedas exteriorizarlo y tu nivel de ansiedad disminuya y así puedas tomar una decisión lo más acertada posible.

Es importante que los abusos se hablen y se denuncien, pues solo así se podrá visualizar la magnitud de este problema y entonces se podrán tomar decisiones a nivel normativo.

“¿La atención psicológica es importante?”

La atención psicológica también es de suma importancia, ya sea que acudas a la atención inmediatamente, o años después del evento.

El impacto psicológico después de sobrevivir una situación de abuso o violencia sexual es grande, pero existen profesionales de la salud mental especializados en el tema que podrán acompañarte en el proceso.

Ya sea acoso sexual o violación sexual, o en cualquier situación donde hayas sentido vulnerada/o de tu integridad y/o tu seguridad, es necesario solicitar apoyo de los profesionales de la salud mental.

Signos de alerta

Si presentas alguno de estos síntomas, o conoces a alguien que es sobreviviente de violencia sexual que presenta estos síntomas, es importante que acudas cuanto antes a tu unidad de salud más cercana para una atención psicológica y médica:

  • Recuerdos recurrentes e intrusivos del acontecimiento, que provocan malestar o ansiedad, y en los que se incluyen imágenes o percepciones.
  • Sensación de que el acontecimiento de violencia está ocurriendo otra vez.
  • Dificultades para conciliar o mantener el sueño.
  • Alteraciones en el apetito (ya sea más o menos de lo normal)
  • Irritabilidad o ataques de ira.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Hipervigilancia y respuestas exageradas de sobresalto.
  • Llanto incontrolable.
  • Taquicardia.
  • Sensación de no poder respirar o ansiedad generalizada.
  • Sensación o pensamientos de que no vale la pena seguir viviendo.

“OK, ya acudí a instancias oficiales, pero me hicieron sentir mal o no recibí la atención que necesitaba… ¿qué hago?”

Es posible que durante este proceso te sientas asustado/a, nervioso/a o confundido/a, es normal.

Sin embargo, es importante recordar que nada de lo ocurrido es culpa tuya, y tu derecho es ser atendido/a de manera integral y con un enfoque de derechos humanos y perspectiva de género.

Es decir, nadie tiene el derecho de hacerte sentir mal o culpable por lo sucedido, ni intentar manipular tus decisiones.

Ejemplos:

“¿Y qué hacías en esos lugares sola/vestida/o así?”,

“¿Y no lo detuviste? Pues por eso pasó…”,

“Seguramente tú lo provocaste”,

“Debiste decir que no”,

“Tal vez si no hubieras…. Nada de eso hubiera pasado”,

“No deberías interrumpir tu embarazo, mejor haz esto…”.

Estas y muchas frases más lamentablemente se escuchan de personas que se encuentran poco sensibilizadas en el tema, es decir, no se les ha capacitado adecuadamente.

Si eso llegara a suceder, acércate a las autoridades de la instancia o unidad para exigir una atención digna. Ya que a eso se le llama “revictimización” y atenta contra tus derechos humanos.

Lamentablemente, la sensibilización al personal de salud y de otras instancias en temas de violencia sexual aún es un reto que queda por cumplir.

Mientras tanto, ¡no tengas miedo de alzar la voz! ¡Es tu derecho ser atendido dignamente!

El personal de salud y legal deberá brindarte consejería (que no es lo mismo que dar consejos, sino que te proporcionará la información lo más apegada a la evidencia científica, será imparcial y te acompañará para que tomes la decisión que más te convenga y recibas los tratamientos  adecuados) y deberá tratarte con respeto y atención a tus necesidades.

 “Conozco a alguien que fue víctima de violencia sexual, ¿de qué manera le puedo brindar mi apoyo?”

No es tarea sencilla, pero tu intervención puede hacer mucha diferencia para la persona que está viviendo violencia o es sobreviviente.

A continuación se enlistan algunos consejos para poder dar el mejor apoyo posible en ese momento tan difícil:

  • Tu función más importante será escuchar a la persona que fue víctima de violencia sexual, ella se ha acercado a ti y eso significa que te tiene confianza.
  • Además de la escucha activa, es importante ayudar a la persona a visualizar todas las posibilidades con las que cuenta, y acompañarla/o en la toma de SUS decisiones.
  • Recuerda que una cosa es lo que TÚ harías, y otra es lo que la persona decide hacer. Deberás brindarle tu confianza para que se pueda abrir contigo por completo y no tratar de imponer tus convicciones.
  • Si la víctima se llegara a sentir juzgada o “revictimizada”, es poco probable que vuelva a abrirse con otra persona, por lo que es importante cuidar el lenguaje con el que se le brinda el apoyo.
  • No temas en expresar tu preocupación por la persona y ofrecerle tu ayuda.
  • Reconoce que la situación por la que está viviendo es lamentable y difícil, pero hazle saber que tiene opciones y que no es su culpa por lo que está pasando. La única persona culpable es el agresor/a.
  • Recuerda que por lo general son temas que cuestan trabajo compartir, agradécele a la persona por confiar en ti.
  • Si decide recibir atención médica y/o decide ir a las instancias de justicia, es recomendable preguntar a la persona quién desea que la acompañe durante el proceso.
  • Si consideras que la vida de la persona corre peligro por cuestiones de seguridad, deberán ser cuidadosos al solicitar el apoyo y plantearle la situación a la instancia a la que se acerquen para en conjunto buscar alternativas para salvaguardarse, como buscar un lugar seguro para quedarse o ser referido/a a un refugio temporal.
  • Ayuda a la persona a crear estrategias o vías de escape, si fuera necesario.
  • Si decide no asistir a ninguna instancia, ya sea de salud o legal, ofrécele tu apoyo para acompañarla/o cuando se sienta preparada/o.
  • Sea cual sea la decisión o las decisiones que tome la persona, recuérdale que las respetas y que estás ahí para acompañarle.
  • Recuerda que lo que esté en tus manos hacer, es grande y es importante. Pero no cargues con el peso de “rescatar” la situación por completo.

Aunque es difícil ver sufrir a un ser querido, intenta mantener “la cabeza fría” para poder acompañarle de la mejor manera.

Livier López
Livier López

Psicóloga y sexóloga, egresada de la Universidad de Guadalajara. Psicoterapeuta sexual. Ecléctica y curiosa de la vida en general. Twitter: @SexologaLL Contacto, asesoría y consulta: 55 -88138803 Correo: livier.lopez00@gmail.com

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