Un blog de exploración de la cultura contemporánea a través de la moda, los estilos de vida y la sexualidad.

Sombrero, caldero y escoba. Historia breve del disfraz de bruja

Sombrero, caldero y escoba. Historia breve del disfraz de bruja

Aunque asociadas a la oscuridad y la concupiscencia, historiadoras, médicas o enfermeras, académicas, científicas, escritoras y feministas hemos encontrado en la figura de la bruja un ícono capaz de proyectar nuestra identidad y principios.

Creo que muchas de nosotras hemos considerado o lo hemos hecho:  disfrazarnos de Hermione Granger, Maléfica, o Scarlet Witch.

La literatura, la cultura pop, el cine y la televisión, han traído hasta nosotros una nueva forma de ver y entender a las brujas. Pero las brujas no siempre han vestido tan cool ni han sido percibidas con tanto glamour.

El año pasado ví una breve reseña sobre la bruja y los elementos que conforman el disfraz actual de Halloween. Mi curiosidad no cesó ahí y poco después me encontré buscando más acerca de estas enigmáticas mujeres.Las brujas. He leído de ellas de maneras diversas, me he vestido de una en Halloween pero… quiero que en esta ocasión, la noche sea sólo de ellas.Advertencia… Agárrense de sus escobas y acérquense un buen vinito porque mis queridxs hechicerxs esta es una historia de varios siglos no una lectura de cinco minutos. Y está pensada para realizarse en tres entregas debido a su extensión.

 

Brujería

Una de las cosas que me sorprendieron primero es que Universidades como Oxford y Yale tienen entre sus curiosidades un departamento o sección dedicada a los “estudios brujeriles”  o Witchcraft Studies.

Estos departamentos han producido investigaciones desde la historia, historia del arte y la sociología, muy interesantes.

He podido tener acceso algunas de estas publicaciones, en base a las cuales he desarrollado este artículo.

Así que… si estás leyendo esto porque las brujas son un tema de tu interés y te dedicas a las ciencias sociales, podrías hacer tus estudios de posgrado en este apasionante tema.

Hasta la fecha, no hay un consenso sobre lo que palabras como magia, brujería, hechicería u otra terminología empleada, quieren decir, no existe un concepto único aceptado, por lo que cada estudio delimita su temporalidad y objetivos, e intentan describir ampliamente su ángulo o perspectiva de investigación. (Macfarlane, 1999)

Otro aspecto importante es que la persecución de las brujas era parte cotidiana de la vida de los pueblos, y aunque hubo momentos más activos que otros, no se podría decir que esta actividad se propagó en términos epidémicos a través de una región. La persecución de brujas solía presentarse de manera local, regada entre algunas villas y era un estado más bien, permanente. (Macfarlane, 1999)

La percepción de la bruja como un personaje con poderes sobrenaturales es tan antigua como la Biblia.

En el Libro de Samuel,  el rey Saúl acude a una mujer-  la bruja de Endor para ayudarle a hacer contacto con su padre de entre los muertos, es así que las prácticas adivinatorias, y diversas formas de hechicería, son asociadas a la maldad.

La producción de discursos sobre la brujería que se desarrollaron en gran parte de Europa occidental y central desde mediados del siglo XV conllevaron la producción y circulación de documentos literarios y archivísticos, imágenes y artefactos pictóricos.

Las imágenes de las brujas y su brujería han viajado a través del tiempo mediante grabados en madera de tratados teológicos o filosóficos,  crónicas históricas, hojas de noticias de ese tiempo, dibujos, ilustraciones,  grabados en papel y pinturas. (Zika, 2012)

Pese a una fuerte tendencia de los historiadores a delimitar el análisis de ilustraciones e imágenes visuales a un aspecto decorativo, recientemente ha habido mayor debate sobre los efectos que ha tenido la producción de estos discursos en la forma en la que se concibe el cuerpo y el género hasta nuestros días. (Zika, 2012)

 

Malleus maleficarum

En 1484,  mediante la encíclica “Summis desiderantes afectibus”, el Papa Inocencio III reconoció la existencia de las brujas y la brujería. Fue así que la Iglesia Católica encomendó la creación de una obra para perseguir y castigar este delito.

El Malleus maleficarum  (latin para “El martillo de las brujas”) fue el tratado de brujería más famoso y comúnmente usado por jueces, magistrados y sacerdotes – tanto católicos como protestantes, para mantener la ortodoxia, y su legado resonaría durante más de tres siglos como mandato de lucha y autoridad frente al ocultismo, el satanismo y la brujería.

Este se empleó como  instrumento o  manual de instrucción frente a las prácticas y poderes relacionados a lo demoniaco. Era una guía de interrogación que contenía definiciones, principios o nociones de lo que una persona hereje pudiese responder.

Las mentes creativas de este manual de tortura fueron nada más y nada menos que dos dominicos: Heinrich Kramer,  alsaciano, predicador y maestro de teología, quien previo a 1474  fue designado Inquisidor para el Tirol, Salzburgo, Bohemia y Moravia. Y ]acobus Sprenger nacido en Basilea. En 1480 fue elegido decano de la facultad de Teología de la Universidad, y en 1488, Provincial de toda la Provincia Alemana.

Tanto Sprenger como Kramer fueron nombrados Inquisidores con poderes especiales, para que investigasen los delitos de brujería de las provincias del norte de Alemania.

La Bula,  no sólo institucionalizó la cacería de brujas sino que explicitó claramente el poder que tendrían Kramer y Sprenger en la persecución. Todo inquisidor debía poseer un ejemplar de Malleus maleficarum, la obra ” ejerció una gran influencia en la mentalidad mágica de los siglos XVI y XVII. Hasta 1520 aparecen trece ediciones del libro y en el periodo de 1574 a 1669, dieciséis publicaciones más.” (Zamora Calvo, 2002)

Empezaré por señalar que la Inquisición no fue el primer tribunal de su tipo, es decir cuya función fuese la de  perseguir la herejía.

Sin embargo, desde su fundación por los reyes Católicos en 1478, el Tribunal del Santo Oficio, acusó y condenó a muchas personas por brujería -la mayoría de ellas, mujeres; esto hasta su abolición por las Cortes de Cádiz en 1812. “La Inquisición” no fue el primer tribunal de su tipo, es decir, uno cuya función fuese la de  perseguir la herejía.

 

 

La primera parte refleja claramente la forma en la que operaba esta “guía”.   :

Pregunta 1. La creencia de que hay tales seres como brujas es una parte tan esencial de la fe Católica, que la obstinación para mantener la opinión opuesta manifiesta los sabores de la herejía […]Quien crea que cualquier criatura puede ser cambiada para bien o para mal, o transformado en otro tipo o semejanza, excepto por el Creador de todas las cosas, es peor que un pagano y hereje.

El crimen de Brujería no fue el único del cual uno podría ser acusado durante la Inquisición. El sólo cuestionamiento de cualquiera de los principios que conformaban la fe católica, podía dar lugar a ser marcado como un hereje.

Las y los científicos fueron calificados como herejes en virtud de repudiar ciertos principios  cristianos, la teoría de la naturaleza de los planetas y los campos gravitatorios de Galileo es un ejemplo de esta situación.

A riesgo de anacronismos debemos recordar que el Malleus es una producto de su tiempo. La ciencia comenzaba a hacer sus primeros avances y las enfermedades y epidemias eran fácilmente atribuibles a  la magia y la brujería, y fue una forma en la que las personas se explicaban y creaban sentido de su propia existencia y del mundo que les rodeada. Muchas veces los pueblerinos participaban activamente en el juicio,  tortura y ejecución de las personas acusadas de brujería o herejía.

Si el ganado enfermaba: brujería, si los cultivos se estropeaban: brujería, si las embarazadas perdían a sus hijos: brujería, si los hombres tenían problemas para montar el numerito y concretar el acto: sí, brujería.

Se realizaron otros manuales de demonolgía, algunos con pretendido razonamiento científico – escolástico,  como es el caso de Martín de Castañega en 1529, considerado el primer teólogo en publicar un volumen sobre creencias mágicas en lengua romance, el Tratado de las supersticiones y hechizerias y de la posibilidad y remedio de ellas . (Zamora Calvo, 2002)

Grotescas

A inicios del Renacimiento, Albrecht Dürer o Alberto Durero (1471 – 1528), nacido en Nuremberg, en dos de sus grabados más famosos, imprimiría el sello más fuerte sobre la iconografía, y la dualidad que hoy acompaña a las brujas.

Alberto Durero se autoretrató infinidad de veces en atuendos patricios y poses reservadas a la divinidad, aunque provocador no era un marginado y se pintó a sí mismo y a otrxs, desnudo.

A Durero le atraía el tema del Apocalipsis, la lucha entre el bien y el mal, y se pronunciaba por un arte violento. Sus ilustraciones reflejaban su excentricidad.

Hans Baldung Grien fue empleado de Durero y contratado como su aprendiz entre 1503 – 1507. En uno des sus grabados en madera, considerado una pieza magistral del claroscuro,  se puede apreciar la influencia de Durero.

 

La escoba

En su grabado “Las cuatro brujas”, Durero retrata a cuatro mujeres desnudas, exuberantes, jóvenes, bellas, de diferentes clases sociales.

En la imagen aparecen ya algunos elementos que hoy son reproducidos una y otra vez en las escenas del cine y la televisión cuando.

En el grabado las mujeres parecen estar conspirando y  a la izquierda en un portal se asoma un demonio, a sus pies -un hueso y un cráneo humanos.

El segundo grabado de Durero es el de una Bruja, una mujer vieja que monta desnuda y  de espaldas una cabra. La cabellera de la bruja flota de manera sobrenatural en sentido opuesto a la dirección del viento – que es sugerido por el desplazamiento de la cabra. Aquí a la representación de la bruja se le incorpora una escoba.

Alberto Durero. Grabado. Bruja cabalgando de espaldas. 1500.

Se ha especulado mucho acerca de los orígenes o inspiración de Durero, Hans Baldung Grien y Bruegel sobre la bruja. Especialmente sobre su representación grotesca. Sin embargo todavía existe un debate al respecto.

Hans Baldung Grien fue empleado y aprendiz de Durero entre 1503 – 1507. En uno des sus grabados en madera, considerado una pieza magistral del claroscuro,  se puede apreciar la influencia de Durero.

Existen algunos autores que plantean la relevancia de la figura de Circe como inspiración para las brujas de Durero y Hans Baldung, no tanto a través de la obra de Homero, sino por las representaciones de Bocaccio en el siglo XV. (Zika, 2012)

Por otra parte, hay quien señala que el interés de estos dos era meramente sensacionalista, es decir, estaban muy al tanto del poder que la imagen de las brujas tenía para mover emociones. El sexo, la desnudez, los actos sexuales desviados, la brujería y la decadencia de las brujas parecían ser aprovechados de manera oportunista por Durero, Hans Baldung y otros cientos de artistas que les siguieron. (Hults, 2005)

Sin embargo es a Pieter Brueghel “El Viejo”(1525 – 1569),  un pintor holandés, a quien se le atribuye el estereotipo de la bruja.

Si bien durante el Medio Evo las imágenes de brujas eran comunes, la reunión de los elementos que ahora se consideran parte  fundamental de la iconografía de brujas, aparecen reunidos por primera vez en las imágenes de Brueghel.

Pieter Brueghel, Apostol Santiago en la cueva del brujo. 1497.

Brueghel dió origen a un código a partir del cual las brujas han sido representadas.

Aquí las brujas algunas de las brujas aparecen vestidas, otras desnudas, las más imponentes son feas, grotescas, y recorren no sólo la tierra, sino los cielos, montadas en bestias monstruosas o en escobas.

En la esquina superior derecha, en el tejado, se observa a una de ellas a punto de emprender el vuelo, escoba en mano. Bajo el tejado otra bruja se vislumbra volando en una escoba casi impulsada por el calor de un caldero.

Abajo en el centro, junto a  un gato negro y un sapo se reúnen figuras demoníacas y más brujas que en torno a un caldero  preparan pociones para el aquelarre.

El caldero en forma de burbuja será un elemento presente en las diferentes proyecciones de la bruja.

A la izquierda, el apóstol Santiago se debate con el mago Hermogenes quien es rodeado por criaturas deformes y grotescas.

Como he mencionado, la imprenta jugó un papel importante en la popularización de imágenes sobre las brujas. Sin embargo, otro de los dispositivos a través de los cuales se reprodujo la representación de las brujas fue, por supuesto, la literatura.

 

Scale of dragon, tooth of wolf,
Witches’ mummy, maw and gulf
Of the ravined salt-sea shark,
25Root of hemlock digged i’ th’ dark,
Liver of blaspheming Jew,
Gall of goat and slips of yew
Slivered in the moon’s eclipse,
Nose of Turk and Tartar’s lips,
30Finger of birth-strangled babe
Ditch-delivered by a drab,
Make the gruel thick and slab.
Add thereto a tiger’s chaudron,
For the ingredients of our cauldron.

 

                                                                                                                                                                                                          Double, double toil and trouble. 

 

                                                                                                                                                                               Fire burn and cauldron bubble – Macbeth act IV, I.

 

La representación histórica de brujas cocinando pociones en sus calderos, con ingredientes como las patas de rana o sangre de murciélago, y plantas alucinógenas, también fueron popularizadas por la literatura.

Las sustancias químicas de plantas  alucinógenas que contienen alcaloides tropanos como la atropa belladonna (nightshade mortal), hyoscyamus niger (henbane), mandragora officinarum (mandrake) y datura stramonium (jimsonweed) han sido referidas en algunos de los primeros tratados de farmacología.

Durante la Edad Media, partes de estas plantas se usaban para hacer brebajes, ungüentos o  salves de brujas.

Además se ha descubierto que los compuestos alucinógenos, en particular la hioscinaescopolamina, se absorben a través de las glándulas sudoríparas de la axila o, a través de las membranas mucosas del recto o la vagina; que en comparación a otras vías de administración, son más directas pues se elimina el metabolismo a través del hígado, y se evitan malestares estomacales. Otras hipótesis sugieren que el uso de encantamientos o spells era una forma de aumentar la efectividad de las hierbas de manera psicológica, a manera en la que la hacen la  autosugestión o el efecto placebo.

El uso de estas sustancias está relacionado al supuesto de que las brujas pudiesen volar o “elevarse” (get high).

La invención de la imprenta fue aprovechada por los artistas para reproducir sus imágenes y contenido misógino, mientras la cacería de brujas que convulsionaba a Europa durante los siglos XVI y XVII tuvo su punto más álgido de  persecución y ejecución de brujas entre 1550 y 1630.

Una de las historias más comúnmente contadas acerca de las brujas es sobre su amargura, por lo que se piensa que la figura de Envidia de Mantegna durante el Renacimiento, contribuyó a la consolidación de la idea de que la bruja era una vieja arpía, amargada, solitaria y envidiosa.

Invidia era una mujer mortecina,  a menudo representada con serpientes en lugar de una cabellera y con lo senos marchitos, cuya envidia le hacía atacar a las mujeres jóvenes y alimentarse de bebes.

Agostino Veneziano. “Lo stregozzo”, 1536.

La representación visual de la  bruja grotesca también se atribuye a  un grabado italiano, – Lo Stregozzo (La procesión de la bruja)

En él, una malévola bruja con la boca abierta, el cabello desordenado que cabalga en el esqueleto de una bestia monstruosa y sostiene un un caldero humeante en su mano izquierda, mientras su mano derecha se aproxima a  la cabeza de un bebé.

La bruja es servida por una cohorte de hombres que arrasan con una pila de infantes en su transitar.

 

 

El sombrero

No hay un consenso acerca de por qué comenzó a representarse a las brujas con sombreros puntiagudos, sin embargo algunos de las primeras imágenes se registran en libros para niños.

Se piensa que las primeras imágenes son de alrededor de 1720.

Algunas de la hipótesis sugieren que existía una asociación entre la persecución de las brujas y de los judíos, y que a partir de ello es que se fundieron algunos de sus elementos.

La misma Bula Papal que había institucionalizado la brujería, impuso el uso de sombreros puntiagudos al pueblo judío como forma de identificación.

Posteriormente habrá numerosas representaciones de las brujas y la brujería, que seguirán las mismas líneas o códigos.  Una de ellas la de Francisco de Goya, también incorpora los sombreros puntiagudos.

 

Vuelo de brujas. Goya, 1797 – 1798. Museo del Prado.

Goya estaba fascinado con la brujería. Más que con ello, su objetivo era el satirizar la superstición, la ignorancia y el fanatismo y la misoginia. Al cambiar el género de este grupo de brujas a brujos,  y al agregar el simbolismo religioso, Goya desvió la atención de las tradiciones misóginas en que se basaban muchas de sus otras obras, e hizo de la pintura una dedicación más clara a la lucha entre la sabiduría y la ignorancia. (Ziech, 2012)

En la primera versión de la composición de esta pintura, conocida a través de la tecnología de rayos X, la figura que estaba debajo de las brujas voladoras se pintó originalmente en dirección opuesta; es decir:  de espaldas al espectador.

Sin embargo se supone que Goya pudo haber cambiado la orientación para visibilizar el miedo del hombre y su intento de esconderse bajo la capa.  Detrás de él, el burro, un símbolo de la ignorancia a menudo utilizado por Goya, refuerza el elemento satírico de la pintura. (ZIech, 2012)

 

Diane Purkiss señala que una de las historias más reproducidas es la que involucra una mujer y un escenario con las siguientes características:

  • una mujer que vive sola, sin familia o hijos,  apartada en algún lugar del bosque, dedicada a la reflexión y la contemplación; era una desadaptada
  • dedica su tiempo al estudio de plantas medicinales y sus efectos, así como al conocimiento del cuerpo
  • su conocimiento la identifica como curandera, partera o sabia
  • una mujer sexualmente liberada, sin pretensiones de amor romántico, pudiese ser lesbiana o que invitaba a hombres a su vivienda cuando así lo deseaba sin otro deseo ulterior que no fuese el de la satisfacción sexual
  • que cuando rompían el mandato patriarcal eran acusadas por los hombre de brujería

Sin embargo, diferentes autores indican que en los registros de las mujeres juzgadas, castigada o ejecutadas no hay evidencia que respalde la hipótesis de que la mayoría de los y  las acusadas ​​fueran curanderos y parteras; de hecho en Inglaterra y también en algunas partes del continente, las parteras tenían más probabilidades de ser encontradas ayudando a los cazadores de brujas o siendo testigos.

Además se conoce que para la época la mayoría de las mujeres usaban las hierbas medicinales como parte de sus habilidades domésticas sin que esto despertase ninguna ansiedad.

Por otra parte también es escasa la evidencia de que las brujas convictas fueron invariablemente solteras o sexualmente “liberadas” o lesbianas. Por el contrario, la mayoría estaban casadas y tenían familias,  y aunque en ocasiones los hombres fueron responsables de  las acusaciones, la mayoría fueron realizadas por otras mujeres.

Asimismo, muchas de estas ejecuciones fueron ordenadas una vez que  “evidencia” había sido proporcionada por mujeres testigos.

La persecución fue tan severa en los protestantes como en las áreas católicas. La Inquisición, excepto en algunas áreas donde el inquisidor local era especialmente celoso, era más indulgente con respecto a los casos de brujería que los tribunales seculares; en España, por ejemplo, donde la Inquisición era muy fuerte, hubo pocas muertes. Muchos inquisidores y tribunales seculares desdeñaron el Malleus Malificarum, que sigue siendo la principal fuente de la opinión de que la caza de brujas era la caza de mujeres; otros pensaron que era ridículamente paranoico sobre la sexualidad masculina. En algunos países, la tortura no se utilizó en absoluto, y en Inglaterra a diferencia de España, las brujas fueron ahorcadas en lugar de quemadas en las hogueras. (Purkiss, 2005)

Sin embargo, es muy difícil asegurar esto debido a que otras investigaciones difieren de acuerdo a la temporalidad, para el condado de Essex los testigos de las acusaciones se nombran desde 1600 en adelante y en ocasiones el apellido de un testigo era el mismo que el de la persona acusada: entre estos parece haber una preponderancia de testigos varones.

Posterior a  1645 hay evidencia de testigos “profesionales”….SI se trataba de personas que presentaron “evidencias” contra varios individuos diferentes. (Macfarlane, 1999)

La mayoría de estos eran mujeres, y pueden haber sido ‘buscadores’ de la marca, una marca de nacimiento que supuestamente se esconde en el cuerpo de una bruja.

Respecto a la persistencia de la imagen de una bruja, o más específicamente sobre el perfil de una mujer condenada por el delito de brujería sobre la cual no hay  evidencia suficiente, el arquetipo de la bruja es y ha sido importante, no por su apego a la verdad histórica, sino por su capacidad para denunciar la irracionalidad de discursos para decidir qué cuerpos son inocentes o culpables de un delito.

Además, la cacería de brujas abrió la puerta a un mito distinto, a un discurso diferente al del cristianismo, en donde se proyecta un matriarcado originario, en el que sabiduría ancestral es pasada de madre a hija y que se encuentra de algún modo, inserto en diversos discursos del feminismo radical.

Lo importante hoy es ¿qué significado le das tu al disfraz de bruja?…

 

 

Purkiss, Diane. The witch History. Early modern and Twentieth century representations. London: Routledge, (Segunda edición), 1999.

Hults, Linda C., The Witch as Muse: Art, Gender, and Power in Early Modern Europe. Philadelphia: The University of Pennsylvania Press, 2005.

 

Macfarlane, Alan, Witchcraft in Tudor and Stuart England. A regional and comparative study. London: Routledge, (Segunda edición), 1999.

 

Zamora Calvo, María Jesús, Reflejos de mundos ocultos. Inquisidores y demonólogos en los Siglos de Oro. AISO, Actas VI. 2002

Ziech, Kristin Ann, Goya and the grotesque. A study of themes of witchcraft and monstruous bodies. University of Missouri – Kansas City. Tesis de maestría en Historia del Arte. 2012.

Zika, Charles, Images of Circe and discourses of witchcraft 1480 – 1580. Zeitenbleicke No. 1. 2002. Disponible en: http://www.zeitenblicke.de/2002/01/zika/zika.pdf

Pamela Crespo
Pamela Crespo

Una taza de café, una buena canción o una charla con amigos me hacen el día. Apasionada de las letras, la cultura, entusiasta del make up y la moda. Tengo experiencia en temas relacionados a la mujer y el género que me gusta infundir en mis contenidos.

No comments yet. Be the first one to leave a thought.
Leave a comment

Leave a Comment