Un blog de exploración de la cultura contemporánea a través de la moda, los estilos de vida y la sexualidad.

Sexualidad y relaciones interpersonales en el Siglo XXI

Sexualidad y relaciones interpersonales en el Siglo XXI

¿Te acuerdas aquellos días de la infancia cuando el niño que te gustaba te mandaba preguntar con un amigo o amiga si querías ser su novia? ¿O aquellas interminables tardes de juego en las calles de tu colonia, jugando a las escondidas, sin importar que lloviera o hiciera calor o frío?

Muchas generaciones de adultos de hoy en día dirán que eso lamentablemente ya no existe. Que lo primero ha sido sustituido por un simple mensaje de texto o un whatsapp, escondidos tras una pantalla; mientras que lo segundo está completamente extinto, dando lugar a las tardes de videojuegos o que “el/la niño/a se la pasa metido/a en el celular/tablet”.

Todo esto, ciertamente es verdad, y no solo las costumbres y los juegos de los y las menores se han visto modificados. También la forma como las y los adultos nos relacionamos entre sí.

Ciertamente la tecnología ha dado pasos agigantados especialmente de la segunda mitad del siglo XX a la fecha, y también es cierto que muchos de estos cambios han traído muchos beneficios a la humanidad, como el poder estar en contacto con algún familiar o conocido/a que viva del otro lado del mundo y poder compartir información en tiempo real, además de los avances importantísimos en medicina y salud.

Sin embargo, dentro de todos los cambios que hay (que no abordaremos todos, ya que son muchísimos), nos enfocaremos a algunos de los más relevantes que involucran las relaciones interpersonales especialmente de pareja y la sexualidad. Y no para abordar una postura ni a favor ni en contra, simplemente para adentrarnos y reflexionar un poco en cada uno de ellos.

Cambios, cambios

 

Uno de los grandes cambios de este siglo es el rol de género que desempeñamos. Si a una persona del sigo XIX le dijeran que una mujer puede decidir con quién casarse, con quien tener hijos y cuando hacerlo, que puede tener acceso a métodos anticonceptivos (para empezar, no sabría qué es eso), que puede iniciar y terminar una carrera profesional y ejercerla, que está bien salir de casa de sus padres para irse a vivir sola, y que puede decidir cuándo y con quien iniciar su vida sexual, simplemente no lo creería ni entendería.

Como menciona Vera-Gamboa (1998), que “en este tiempo, cualquier acto sexual que no tuviera como fin la reproducción se consideraba como ‘sexualidad anormal’” y que en los escritos de Richard Kraft-Ebing en 1882 describe diferentes tipos de comportamiento sexual etiquetándolos como patológicos y surgiendo así el término “desviación sexual”.

Misma situación al afirmar que un hombre puede hacerse cargo de la crianza de los hijos/as mientras la mujer sale a trabajar. Acerca de esto, Walter Riso (2015) menciona que…

el estereotipo tradicional del varón lo ha mantenido atado al patrón biológico, fomentando y exagerando, directa o soterradamente, un sinnúmero de atributos primitivos que ya han perdido toda funcionalidad adaptativa

es decir, ya que la dinámica socialmente ha cambiado, es obvio que los roles también lo harán.

Otro gran cambio es la forma como nos comunicamos. Antes si se te hacía tarde en el trabajo u otro lugar no había forma de avisarle a tu pareja que llegarías tarde a casa, simplemente lo/a esperabas hasta que llegara. Hoy, el punto extremo, es que puedes saber y ver por medio de GPS exactamente el lugar donde se encuentra una persona en tiempo real.

¿Invasión a la privacidad? Muchos pudieran pensar que sí, otros lo considerarían una herramienta indispensable hoy en día, para casos de inseguridad social, entre otras causas. ¿Infidelidad? Ya suena complicado, aunque no imposible, por supuesto como buenos seres humanos nos adaptamos a los cambios por más complicada que suene la situación.

 

 

Como mencionamos en un inicio, una de las grandes ventajas de la comunicación hoy en día es acortar distancias, y aunque tu pareja se encuentre en Timbuctú, pueden mantener una videollamada (siempre y cuando haya conexión a internet y una cámara y micrófono) con una calidad impresionante que casi parece que la/o tienes enfrente (cabe mencionar que es importante considerar las diferencias sociodemográficas de cada lugar, específicamente hablando de tecnología).

“Casi”, pero no. Y este es otro punto importante ya que mucho se habla de que se ha “abusado” de la tecnología, deshumanizando las relaciones interpersonales. Que con un simple saludo o emoji por medio de una red social o plataforma, basta para sentir que estás en contacto con alguien, perdiéndote toda la experiencia de estar con alguien en vivo y directo, abrazarlo/a, olerlo/a, observar sus gestos y sentir las vibraciones de su voz.

No, ciertamente no es lo mismo, pero en algunos casos podría parecer la opción más viable. La sexualidad “no se ajusta a un modelo unívoco sino que es plural, procesual y cambiante, características éstas intrínsecas a todos los hechos sociales. Por eso puede afirmarse que la sexualidad es un producto social e histórico” (Osborne y Guasch, 2003)

 

El sexting es otra forma relativamente novedosa de relacionarse. Esto consiste en el envío de contenidos de tipo sexual (principalmente fotografías y/o videos) producidos generalmente por el propio remitente, a otras personas por medio de teléfonos móviles.

Esta práctica ha generado mucha controversia debido a que se da desde adolescente hasta adultos, y la impresionante rapidez con que lo que una simple foto, termina siendo viral, afectando en la mayoría de los casos la seguridad y por supuesto el derecho a la intimidad y la libertad sexual.

 

Y qué decir del uso de las plataformas para conocer personas, donde ya no hay tiempo ni espacios para conocer gente “a la antigüita”, sino que resulta más sencillo meterse a la aplicación, darle a la derecha si el/la individuo físicamente te gusta y a la izquierda si no, concretar una cita y ya luego a ver qué pasa. Muchos/as han encontrado parejas estables por este medio, otros/as han tenido experiencias escabrosas.

Será cuestión de suerte, y de tomar riesgos… a veces demasiado peligrosos.

La educación sexual es otro punto importantísimo en la historia de la revolución sexual. Es impresionante como se puede tener acceso a la información que se desee en cuestión de un segundo. El lado oscuro de esto, es que la información pudiera tergiversarse y podríamos estar tomando como verídica una información errónea, con demasiadas consecuencias para poder nombrarlas todas.

Lo que podría pensarse, con tanto acceso a la información en materia de sexualidad, es que no tendríamos de que quejarnos, pues poder tener tantas opciones es privilegiado, y sí, pero no todo es color de rosa como menciona Moncrieff: (2007) “La mayoría diría que nuestra sexualidad es abierta, que en tiempos modernos supuestamente todo es libre, liberado, con libertad.

Sin embargo, al adentrarnos más en la historia de la sexualidad humana, pensar lo contrario es lo correcto. Nuestra sexualidad es retenida, muda, con hipócrita libertad”, en muchos de los casos.

Entonces, ¿vamos bien o vamos mal?

 

Como se mencionó en un inicio, el tema es demasiado extenso e interesante para abordar todas las nuevas formas de relaciones interpersonales y en especial de pareja de este (ya ni tan) nuevo sigo. Lo que sí es un hecho es que la capacidad de adaptabilidad del ser humano se pone a prueba diariamente y las expectativas para una relación “feliz” son tan relativas como la propia palabra.

Lo que para unos sería algo ilógico y frío, para otros podría ser su única manera de interacción. Y la sexualidad al ser tan diversa, mezclada con la tecnología y las nuevas formas de relación, las posibilidades se multiplican. Finalmente, Foucault (2005) mencionaba que

es posible que Occidente no haya sido capaz de inventar placeres nuevos, y sin duda no descubrió vicios inéditos. Pero definió nuevas reglas para el juego de los poderes y los placeres.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Foucault, Michel (2005) Historia de la sexualidad I: La voluntad de saber; Trigésima edición. Siglo XXI: Buenos Aires, Argentina.

 

Moncrieff, Henry (2007) Sexualidad y sociedad moderna: el saber de que aún no somos del todo “libres”, URL: https://www.nuevamujer.com/pareja/2016/07/16/siglo-xxi-final-sexo-obligatorio-principio-amor-sexo.html

 

Osborne, Raquel y Guasch, Oscar (2003) Sociología de la sexualidad. Colección Monografías 195, Centro de Investigaciones Sociológicas-Siglo XXI: Madrid, España.

 

Riso, Walter (2005) La afectividad masculina: lo que toda mujer debe saber acerca de los hombres. México: Océano exprés

 

Livier López
Livier López

Psicóloga y sexóloga, egresada de la Universidad de Guadalajara. Psicoterapeuta sexual. Ecléctica y curiosa de la vida en general. Twitter: @SexologaLL Contacto, asesoría y consulta: 55 -88138803 Correo: livier.lopez00@gmail.com

2 comments

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  1. Ruth Olvera

    10 octubre, 2018 at 10:59 pm

    Hola … el artículo me parece d muy buena calidad y sobre todo con referencias d autores muy validados en el tema … El abordaje del tema me parece muy general y me gustaría conocer aspectos más puntuales y quizás orientación más dirigida en el tema de educación sexual … y de cómo construir las nuevas relaciones aún desde la tecnología encontrando signos d conductas adaptativas sanas en el manejo d la sexualidad y no solo d la generalidad ? Como ahora pareciera entenderse … en ocasiones tener esos parámetros permitirían ir caminando a los adolescentes sobre todo d una manera más cierta .., gracias por el placer d leer este tipo d artículos

    • Pamela Crespo

      15 octubre, 2018 at 2:57 pm

      HOLA RUTH,
      seguiremos trabajando para tener más y mejores artículos.Gracias por leer y comentar.

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