Un blog de exploración de la cultura contemporánea a través de la moda, los estilos de vida y la sexualidad.

El encanto de unos labios rojos: “Quítese el rouge que la voy a besar…”

El encanto de unos labios rojos: “Quítese el rouge que la voy a besar…”

Labios rojos. Hace tiempo leía sobre un gossip literario de aquellos que devora el alma de los enamorados más snob.

La de que un día, su amante, dijo a la gran Elena Garro: “Quítese el rouge que la voy a besar”

…….WHAT?

No sólo el poeta interrumpió cualquier viso de teatralidad al estilo old Hollywood. Si, esos en cuyas escenas los amantes se besan con el atardecer de fondo. Donde el contacto, algunas veces  es encubierto por el sombrero de ala ancha que él sostiene en la mano, y otras, en donde ese beso es apenas una sugerencia de lo que vendrá después.

Elena

Elena Garro fue una de las más grandes periodistas y escritoras mexicanas. Estuvo casada con el Nobel de literatura Octavio Paz, a quien se dice que aprendió a odiar.

Hay múltiples versiones de su vida y de la relación amorosa, y ciertamente, algunas de ellas carecen de rigor historiográfico.

Lo que se sabe bien es que Octavio y Elena se conocieron en 1935, y que el amor les duró poco. Se sabe que ella era una mujer de gran capacidad intelectual. Se dice que él la interpelaba constantemente para aprender a decir que no.

En una carta de 7 de mayo de 1937, incluida en  los “Elena Garro Papers“, el archivo de cartas de la escritora, que resguarda la Universidad de Princeton, Paz le escribe a Elena desde Yucatán que quiere casarse con ella para que puedan asistir juntos al Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura en Valencia.

Octavio y Elena, se casaron poco antes de su viaje a España. Bajo el Código Civil vigente en aquél momento se debieron presentar una serie de documentos con el objetivo de establecer la identidad de ambos, proceso del que se sabe -tomó varios días.

Sin embargo, también se conoce que las actas de nacimiento de los dos no fueron presentadas y que a Elena le faltaban meses para cumplir la mayoría de edad.

Por su parte, en su libro Memorias de España, Garro retrata la difícil relación que sostuvo con Paz:

 

Tenía mucha razón y si lo hubiera aprendido a tiempo no hubiera dicho “sí” aquella mañana de 1937, en la que yo debía examinarme de latín y en la que se atravesaron entre el examen y yo, Paz y sus amigos.

 

Elena Garro, sus labios rojos y Octavio Paz

Después de su matrimonio con Paz, Elena nunca regresó a la Universidad.

El romance con Bioy

La escena del beso a la que me refiero se supone que tuvo lugar en la ciudad del amor, en París, donde conoció a Adolfo Bioy Casares.

El amigo entrañable de quien tantas veces habló Borges, Bioy, era un apasionado del tenis, de la escritura y de las mujeres. En su vida, le acompañó su esposa, la poeta y cuentista Silvina Ocampo.

Bioy y Elena se conocieron en el Paris de posguerra, mientras él y Silvina se encontraban de lunamieleros en la capital del amor. Paz se desempeñaba como embajador de México en Francia.

En ese primer encuentro el encanto de unos labios rojos hizo su magia  y dio inicio a un romance mayormente epistolar pero en el que, alguna ocasión Adolfo le dijo a Elena:

Quítese el rouge que la voy a besar…

Su historia culminó con un gato que él no supo cuidar – el favorito de ella:

Es el único hombre en el mundo del que me he enamorado y creo que eso no me lo perdonó nunca Octavio… confiesa en una carta.

 

Esto fue antes de los 90s, cuando hizo su aparición el gloss súper pegajoso.  Antes de los labiales indelebles, el rouge probablemente intimidó a más de un Romeo.

Además, podría apostar que el beso inmaculado de la televisión y las pelis –dónde la representación de la pareja que se besa está enmarcada usualmente en un beso limpio y libre de manchones, requirió más de un retoque entre escenas…

Poco después de leer sobre el romance de Adolfo y Elena, recordé las tribulaciones de arrojarse a los brazos de tu amado a lo Rita Hayworth. Me di cuenta de que mi novio jamás había dudado un segundo antes de besarme sin importar mi lápiz labial -que frecuentemente tiñe las comisuras de sus labios y matiza su barba.

Días más tarde no pude evitar preguntarle qué pensaba acerca de terminar con la cara cubierta por uno de mis labiales favoritos. A lo anterior, respondió que a él no le importaba quedar hecho un payaso por los besos que le daba, que portaría ese manchón con el orgullo de que me lo había comido a besos.

Descubrí que era yo la que me preocupaba por dejar mi huella. No sé a ustedes, pero en ocasiones me ha molestado que alguna tía o compañera del trabajo, me haya dejado tan marcado el beso que al tratar de removerlo me queda una mejilla mucho más encendida que la otra. O que al saludar a una persona termine por ensuciarle la solapa de rosa metálico.

Hoy en día, las mujeres en gran parte del mundo podemos elegir si queremos ir con los labios desnudos, si queremos llevar únicamente un bálsamo labial, o si optamos por un lipstick rosa cremoso o un mate de color azul, sin que eso nos identifique como “mujeres de la calle” – lo cual forma parte de la historia del labial rojo.

 

Además, hoy podemos escoger entre una variedad de fórmulas, desde súper emolientes, a prueba de transferencia, ultra mates y de larga duración.

Mis favoritos

Si has experimentado alguna vez el poder de unos labios rojos sabrás que a veces resulta un tedio encontrar un lipstick que no te manche los dientes, o se mueva del lugar, y que además te evite la necesidad de estarlo retocando. Así que, en la escala de ‘besabilidad’ hay algunos lipsticks que he tenido oportunidad de poner a prueba.

Desde luego, unos salen mejor posicionados que otros. Sin más, aquí te comparto mis favoritos:

  1.  Red Velvet de Lime Crime, que por más que me encanta, en definitiva no es de larga duración o a prueba de nada, basta darle una mordida a algo con un poquito de grasa y verás como empieza a desteñir. Sin embargo es un mate que deja un efecto precioso, el color es un rojo escarlata aterciopelado que te deja los labios de impacto. No puedo explicarles cuántas veces me han preguntado qué labial estoy usando cuándo llevo este Velvetine. Su costo aproximado es de $300.00 MXN pero me ha durado un montón.
  2. Exorcism y Outlaw de Kat Von D. Que además de ser veganos y completamente cruelty free, los Everlasting Liquid Lipstick’s duran más que otros que he probado. Su efecto es ultra mate y si resisten una copa de vino y un snack. Su precio es de $430.00 MXN pero también puedes buscar las ofertas de temporada en las que vienen 8 minis por un precio de entre $800.00 a $900.00 MXN
  3. Mi amor de Yuya. Este labial líquido es el mejor deal de todos por su relación precio – calidad. Si deja un acabado mate, no te reseca tanto los labios y el color rojo encendido con un ligero subtono naranja es muy favorecedor.  Además la marca Republic Cosmetics dice que sus productos son cruelty free. Cuesta $95.00 MXN y en México lo consigues en muchas tiendas y farmacias.

red lipstick GIF

 

 

En 2018, yo le digo a Bioy que no. Jaja. Si me quieres besar tendrá que ser sobre mi lipstick. Y ustedes, ¿se despintarían los labios antes de besar a ese galán?…

Pamela Crespo
Pamela Crespo

Una taza de café, una buena canción o una charla con amigos me hacen el día. Apasionada de las letras, la cultura, entusiasta del make up y la moda. Tengo experiencia en temas relacionados a la mujer y el género que me gusta infundir en mis contenidos.

No comments yet. Be the first one to leave a thought.
Leave a comment

Leave a Comment